Editorial, Opinion

Consecuencias físicas de permanecer sentado mucho tiempo

No sería la primera vez que oyes a una persona decir “me duele la espalda” e indagando el día a día de la persona te das cuenta que se pasa mucho tiempo sentado, pues esa es precisamente una de las tantas consecuencias que tiene el estar sentado por varias horas encorvados sobre el teclado; las piernas entumecidas, los pies hinchados, son otros de los efecto secundarios de dicho acto.

Con esto podemos concluir por sentido común que nuestro cuerpo no está diseñado para pasar largos periodos de tiempo sentados. Sin embargo, la ciencia misma nos afirma con estudios que este hábito puede dejar consecuencias nocivas para el cuerpo, desde problemas con la circulación hasta resistencia a la insulina y otros trastornos metabólicos (punto descrito más adelante). Miguel López, quien es director de salud laboral, refiere que “Estar sentado no es natural, no ‘estamos hechos’ para eso”.

Alejandro Guerra, médico internista de la Clínica Ciudad del Mar, refiere que las personas que se mantienen sentados durante 8 horas al día pueden calificarse como sedentaria. A partir de este diagnóstico se exponen las enfermedades que pueden afectar a la persona sedentaria a largo plazo.

La primera problemática seria la columna. Los seres humanos, a diferencia de los simios (C), tenemos una columna en forma de “S” que sirve para adaptarse a la posición erguida cuestión que se dificulta cuando se está sentado tanto tiempo. La presión en los discos entre las vértebras para poder mitigar el movimiento y el peso (función que hacen los pies), va a aplanando la espalda baja y surgen dolores musculares la misma; en uno de los peores casos, hernias discales.

Por otra parte se encuentran las enfermedades del sistema cardiovascular. Debido a que el corazón se sobre carga y esto aumenta los riesgos de infarto cardiaco, obstrucción arterial y otras complicaciones cardiovasculares, niveles elevados de triglicéridos, disminución del colesterol bueno y colesterol malo alto, e hipertensión arterial.

Como mencionábamos antes, también se encuentran los trastornos metabólicos. Por ejemplo, resistencia a la insulina o aumento de la misma, que lleva a hiper e hipoglucemias constantes que a su vez pueden convertirse en diabetes. Así mismo el aumento de peso.

Por la falta de movimiento también se corre el riesgo de padecer enfermedades de color, como por ejemplo Diverticulitis que básicamente provoca dolor e infección del colon y constipación, en el peor de los casos se  aumenta el riesgo de cáncer de colon.

En relación a la circulación, el sedentarismo reduce el flujo normal por todas las articulaciones del cuerpo, principalmente de las piernas por lo que es probable sufrir de varices. Hay riesgo de que se acumule líquidos en las piernas tobillos y pies. En el peor de los casos podría sufrirse de una trombosis venosa.

Por último, se encuentran afectaciones en los músculos y huesos. Los primeros músculos en atrofiarse y/o debilitarse son los abdominales y los de las espalda, lo que mantener una buena postura al estar de pié. A estos les sigue los músculos de los glúteos, aparte del cuello y los hombros. En líneas generales se vuelven rígidos, pierden su flexibilidad y aumentan los dolores de los mismos así como de la cabeza. Por parte de los huesos, ha evidenciado con el tiempo que el sedentarismo aumenta también el padecimiento de osteoporosis.

Sin embargo, hay forma de disminuir el impacto de dichas consecuencias. A continuación añadimos una serie de recomendaciones para ello:

  • Debes recordar que los movimientos repetitivos sueles generar dolencias, por eso se sugiere cambiar de posición constantemente: cruzar las piernas, mover los tobillos, parase de vez en cuando y estirar el cuerpo.
  • Ejercicio al menos 3 veces por semana. La natación es especialmente buena para fortalecer los músculos de la espalada, el aerobic, el yoga.
  • Caminar o correr hacen que los huesos de la cadera y parte inferior del cuerpo sean más densos y fuerte. Lo único que disminuye esta enfermedad es el ejercicio aeróbico y no las pesas.
  • Sentarse derecho cuando se está sentado. Los pies firmes en el suelo y la espalda apoyada a la silla, los brazos pegados al cuerpo.

 

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